Cuando uno anda en la calle, cuando uno anda en tierra extranjera, inclusive aún cuando se está en la soberanía de su casa, uno no está extento de encontrarse con el típico “hijo de puta“.
Yo sé que de pronto si uno se inventara un contador de palabras más berreadas del mundo, ahí por el top 10 debe estar “hijo de puta” (en sus variantes “jodeputa, juepukta, jeputa, hijueputa, uta, y así). Es como la piedra que finalmente cede ante las gotas de agua ya despues de miles y miles de años. El término ya es casi un adjetivo aceptado por todos los círculos sociales, se puede decir que gastado, pero nunca, nunca deja de herir, el cual es el objetivo de la ofensa. Que te digan hijo de puta nunca dejara de ser una puteada buena.
Hace tiempo había una serie de televisión ecuatoriana muy buena de acción/comedia que se llamaba “Los HP”. Estaba segurísimo que significaba “Los Hijos de la valienta selemba Puta” pero oh qué cosas que era “Los Hijos de la Patria”.
Pero ¿Cómo identificar al hijo de puta? ¿Qué es un hijo de puta?
La verdad, es que como la verga, el hijo de puta puede tener muchos perfiles, cada uno adecuado para distintas ocasiones. El Encamador una vez más ilustrará a sus fieles y geniales lectores en la senda de la iluminación y la verdad. El día de mañana te acordarás de mí y de esta página, sé que habré hecho bien mi trabajo porque te veré de vuelta con otros semejantes. Ven, mira:

A LOS QUE LA ZORRADA LES SONRÍE:
¿Que uno debe alegrarse por la suerte de otro? ¡Mentira hijueputa! Tal parece que la vida te ha tomado como su ramera de confianza y te ha visto la cara de pendejo, aprovecha cuando te sientes caído del caballo y suceden cosas como ésta, y tu acá rascándote la cabeza que cómo mierda le vas a hacer para no pasar chiro.
Qué hijos de puta.
LOS QUE TE QUIEREN VENDER ALGO A UN PRECIO MÁS CARO DE LO NORMAL:
Quisiera que la transacción comercial fuera algo tan sencillo como salir al frente de tu casa, buscar lo que necesitas y pagar por ello, para regresar por las mismas; pero no. Hay unos hijos de puta que creen ser más sabido que el resto, o que el pueblo está lleno de cojudos; una de dos. La cuestión es que económicamente te quieran entucar un torno por el culo y dando vueltas vendiendote algo a un precio que más que caro, es una ofensa a la inteligencia, y eso no es algo que se deba tolerar. Enseguida llámalo “hijo de puta”; se lo merece.
Puede ser que en esta categoría caigan los paisanos, los longuitos de la sierra que se arman sus mercados y sus tiendas. El otro día me vendieron una miseria de queso no más grande que el grosor de una radiografía a 50 centavos. Como prefiero mil veces no comprar a botar la plata tercamente, esa longa empezó a porfiriar en quichua, cosa que me emputa porque no sé cómo se dice “longa hija de puta” en quichua.
TUS VECINOS:
Arman escándalos; dicen que ponen música pero la verdad es que la gran mayoría de mierda que ponen en altoparlante fastidia. Son hijos de puta no porque pongan a alto volúmen su mierda (carajo, tal como la mariconada, mientras no se meta contigo no hace daño) , sino porque precisamente lo que ponen es mierda, y con la intencion de que el resto de vecindario se alegre con su mierdecilla.
Cuando te dé mala vecindad, dile que es un hijo de puta. Que sea tu vecino y te quiera vender algo el doble de caro, es el doble de hijo de puta que la tolerancia permite. Y si agregado a todo eso, tiene más suerte que tú, que la envidia no invada tu cuerpo, mejor prepárate, porque tu vecino es un triple hijo de puta.
UNO MISMO:
Este es especial, pues, de todos, autodenominarse “hijo de puta” es positivo. Que seas, te sientas, y demuestres ser un hijo de puta establece un imperio personal que socialmente marca fronteras y murallas chinas a tu alrededor. Eres el que marca la diferencia del resto, eres a los que los demás seguirán, eres por quien las mujeres se masturba (así seas mujer).
Pero mira. una cosa es que te creas un hijo de puta, cuando en realidad andas por la vida cagándola con tu actitud valeverguista.
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